Nicolás Maduro se mantiene en el poder por una razón simple: nadie con la fuerza suficiente ha estado dispuesto a sacarlo. Eso está cambiando en 2026, y el mundo debe prestar atención.
El Estado Actual de Venezuela
Venezuela fue, dentro de la memoria viva, el país más rico de América Latina. Tenía las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, una clase media próspera, universidades de primer nivel y una democracia funcional — imperfecta, como todas, pero funcional.
Hoy es un estado fallido gobernado por un cartel narco-militar que se disfraza de gobierno socialista.
Los números son devastadores:
- PIB: Colapsó un 75% desde que Maduro asumió el poder en 2013
- Migración: Más de 7.7 millones de venezolanos han huido del país — la mayor crisis de refugiados del hemisferio occidental
- Hiperinflación: Aunque ha disminuido desde los picos de 2018-2019, la economía sigue dolarizada de facto porque nadie confía en el bolívar
- Desnutrición infantil: UNICEF documenta tasas alarmantes en estados como Zulia, Bolívar y Delta Amacuro
- Narcotráfico: El Departamento de Estado mantiene cargos de narcoterrorismo contra Maduro y varios altos funcionarios
Las Elecciones Robadas de 2024
En julio de 2024, Venezuela celebró elecciones presidenciales. Edmundo González Urrutia, el candidato de la oposición, ganó con una diferencia abrumadora según las actas recopiladas por testigos electorales. La plataforma opositora publicó más del 80% de las actas, demostrando una victoria indiscutible.
Maduro se proclamó ganador de todos modos. El Consejo Nacional Electoral — controlado por el chavismo — anunció resultados sin mostrar las actas oficiales. Hasta hoy, esas actas no se han publicado.
La comunidad internacional se dividió. Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de los países latinoamericanos reconocieron la victoria de González Urrutia. China, Rusia, Cuba e Irán respaldaron a Maduro. La represión posterior dejó docenas de muertos y miles de detenidos.
¿Por Qué Maduro Sigue en el Poder?
La respuesta tiene tres componentes:
1. El Aparato Militar
Los generales venezolanos no son soldados profesionales — son socios comerciales de Maduro. Controlan el narcotráfico, la minería ilegal en el Arco Minero del Orinoco, y negocios de importación de alimentos. Un cambio de régimen los expone a tribunales internacionales. Su lealtad a Maduro es una póliza de seguro personal.
2. El Apoyo Externo
Cuba provee inteligencia y entrenamiento en técnicas de control social. Rusia suministra armas y respaldo diplomático en el Consejo de Seguridad de la ONU. China mantiene líneas de crédito. Irán envía petróleo y piezas para refinerías. Maduro no está solo — tiene una red de autocracias que lo sostiene.
3. La División Opositora
Históricamente, la oposición venezolana ha sido su peor enemigo. Fracturas internas, liderazgos ego-centrados y estrategias erráticas han diluido su efectividad. González Urrutia y María Corina Machado lograron la unidad en 2024, pero mantenerla desde el exilio y la clandestinidad es enormemente difícil.
Lo Que el Mundo Debe Hacer
Desde una perspectiva conservadora y pro-democrática, la respuesta es clara:
- Reconocer que Maduro es ilegítimo — no un presidente con el que se negocia, sino un dictador que robó una elección
- Mantener y ampliar las sanciones contra los funcionarios del régimen y sus familias, especialmente en Europa donde muchos tienen propiedades y cuentas bancarias
- Apoyar materialmente a la oposición democrática con financiamiento para medios independientes, tecnología de comunicación segura y presencia diplomática
- Cortar el sustento cubano: Cada dólar que llega a Cuba financia parcialmente la represión en Venezuela. Presionar a Cuba es presionar a Maduro
- Preparar consecuencias reales — incluyendo intervención militar como último recurso si la crisis humanitaria lo justifica
Venezuela no es un problema lejano. Cada migrante venezolano que cruza el Darién, cada balsa que llega a las costas de Trinidad o Curazao, cada niño desnutrido en Maracaibo — es consecuencia directa de la cobardía internacional que ha permitido a Maduro destruir un país entero.
Es hora de tomar acción. No mañana. Ahora.